Enclavada en el corazón del Chaco Santiagueño, en plena llanura montuosa, QUIMILÍ nace gracias a la riqueza forestal y a la llegada del ferrocarril que le agregó la impronta humana y social que le hacía falta a la región.
Poco a poco, desde los comienzos del siglo pasado, inmigrantes de distintas latitudes, tanto nacionales como internacionales encontraron su lugar en nuestro suelo y junto a los dueños originarios de esta tierra, amalgamaron una cultura caracterizada por el trabajo, la esperanza y la humildad, posibilitando la construcción del hogar de tantos sueños y corazones.
La explotación de la madera y el tanino con el soporte ferroviario, que abastecía de agua y mercadería a los obrajes y daba salida a los frutos de la zona constituyeron los cimientos sobre los cuales se asentaría una de las ciudades más pujante de Santiago del Estero, al igual que para otros pueblos vecinos.
Con el declive de la actividad forestal debido a la baja rentabilidad de la explotación sobrevino el cierre de establecimientos madereros y fábricas afines .
Muchas de las concentraciones humanas fueron perdiendo el esplendor del que antes gozaban y esto condujo al éxodo masivo de la población.
QUIMILÍ constituyó la excepción a este hecho y fue encontrando en la agricultura, en la ganadería y en el comercio, los nuevos caminos hacia el progreso que la mantiene en pie.
Distintas circunstancia políticas provocaron el cese de funciones del ramal ferroviario que le daba vida a la zona, golpeando duramente a los pueblos que dependían de él, muchos de ellos hoy fantasmas.
A pesar de esto QUIMILÍ afrontó los golpes y aunque el estado de las rutas provinciales nunca cooperaron, siguió abriéndose paso hasta convertirse en uno de los centros comerciales y de servicios más importante del Noreste Santiagueño, en Capital Provincial de la Ganadería y en una de las zonas, no pampeana, con mayores potencialidades agrícolas del país.
Tanta riqueza natural atrajo a productores del Chaco, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, entre otros, que apostaron sus capitales en nuestro suelo y no tardaron en establecer también sus raíces en él.
Hoy QUIMILÍ es el hogar de más de 18.000 personas, de distintas procedencias y posibilidades económicas, pero todas con el mismo amor por este pedazo de tierra santiagueña en el que nos desarrollamos.
La ciudad sigue creciendo no solo en número de habitantes, sino también en necesidades tales como la atención de la salud, la educación, abastecimiento de agua y otros servicios esenciales que son la base de todo centro urbano y no están respondiendo a los requerimientos actuales de la población.
es por esto que tenemos la obligación de hacernos cargo de los problemas y necesidades de todos, cooperando, y cada uno desde el lugar que nos toque en la sociedad, sin mezquindades ni caprichos, si queremos en serio un QUIMILÍ grande, con igualdad de oportunidades, con un presente y un futuro más alentador.
QUIMILÍ, SOMOS TODOS.
Diego Eliseo Leonardo López
No hay comentarios:
Publicar un comentario