lunes, 12 de enero de 2015

Editorial 6 LEA Revista del Interior (20-06-2006)

              PADRES:
              Muchas veces les tememos porque nos lo presentaron como el brazo fuerte, el juez, el encargado de corregir y castigar cuando nuestra conducta colma la paciencia o causa un supuesto mal.
              Muchas veces lo sentimos ausente, sin saber que se la pasa buscando el peso de sol a sol para que no nos falte nada y podamos compartir el pan.
              Muchas veces le mezquinamos un beso, un abrazo o un te quiero por la falsa idea de que entre hombres esas cosas no van. No le damos la chance de regalarnos esa caricia que necesitamos tanto recibir, como él necesita dárnosla.
              Muchas veces nos olvidamos del “Padre”. Nos olvidamos del hombre que contribuyó para que se gestara nuestra vida que hace todo lo posible e imposible para que nuestra carga sea más liviana y nuestra existencia más llevadera.
Muchas veces nos olvidamos 364 días del año hasta que llega un domingo en que el calendario nos recuerda que por convención o conveniencia comercial, se celebra su día. Entonces lo saludamos, le damos un beso, una tarjeta, algún obsequio porque la formalidad y la costumbre así lo tiene estipulado y luego al día siguiente todo sigue igual.
Muchas veces no llegamos a comprender sus actitudes y sentimientos hasta que la vida nos pone ante la tan hermosa pero difícil responsabilidad de ser padres. De ser los autores de tan maravillosa obra Divina, un hijo, y quizás para ese entonces no tenemos la posibilidad de decirles te quiero, porque su presencia física ya no está.
Por todo esto los invitamos humildemente a no tener que esperar un año más para darles un abrazo y decirles lo que sienten a sus padres, a no esperar un día más para hacerles saber que lo necesitan y que su amor también es de ellos.
Y si la vida los llevó hasta la eternidad, elevémosle una oración con un profundo TE QUIERO, con un TE EXTRAÑO, con un MUCHAS GRACIAS por la vida. CON UN MUCHAS GRACIAS PORQUE FUISTE Y SIEMPRE SERAS NUESTRO PADRE.
Muchas felicidades a los que entendieron y entienden que ser padres es mucho más que contribuir en la concepción de una vida, que es mucho más que otorgar un apellido. Felicidades a los que entienden que ser padres es entregar la vida y mucho más por sus hijos.


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