viernes, 9 de enero de 2015

LA REVOLUCIÓN DE MAYO

LA REVOLUCIÓN DE MAYO
              La Revolución de Mayo fue el punta pie inicial para todos los actos de libertad y patriotismo que marcaron nuestra historia.
              Hace ya 196 años de aquellos cabildos abiertos que fueron los que impulsaron el camino hacia nuestra Independencia, donde el pueblo quería saber de qué se trata.
              Hoy sería un buen momento para replantearnos sobre el legado de aquellos hombres visionarios, de claras ideas, constructores de una “Patria Grande” y no olvidarnos que son los pueblos los que producen cambios en la historia.
En nuestros días estamos viviendo muchos desaciertos, que no están acordes con aquellos pensamientos constructivos que impulsaron el progreso cotidiano de nuestro ser nacional.
Es tiempo de recapacitar sobre aquellos valores inculcados, no solo en lo político sino también en los valores morales y éticos, que nos encaminen hacia una sociedad más digna, donde cada uno de nosotros desde nuestros lugares podamos aportar el pequeño granito de arena que hará a nuestra Patria libre, responsable, reflexiva y honesta.
Lic. María Elena
Álvarez Menéndez


 






        ORACIÓN POR LA PATRIA (Fragmento)
Señor de la patria sin fronteras
custodia las fronteras de mi patria.
Ella nació con tu  nombre entre sus labios
con vocación de libertad,  pan y  trabajo.
Ella nació para los hombres y los pueblos
con vocación de antorcha, corazón y pájaro.

Mi patria, Señor, en el oasis
donde abrevan su sed los hombres dignos.
Mi patria, Señor, es la esperanza
de los hombres y los pueblos oprimidos.
Mi patria venció en cien batallas,
pero nunca se ensañó con el vencido.
En su frente inmaculada los laureles
son el signo vertical de sus prodigios.

Por eso te pido, Señor , por esa patria.
Por sus madres hacedoras de titanes
por sus hombres constructores de mañanas
por sus jóvenes y niños, llamas vivas,
de una estirpe invicta y soberana.

Que la paz se entronice en sus comarcas
para que florezca en calor, en pan y en vida
que en sus aires, en su tierra y en sus mares
haya siempre una esperanza renacida
para que los pechos se eleven de coraje
en el altar sin mácula del canto
para que las manos se llenen de palomas
de paz, de dignidad, de amor en alto.

Te lo pido, Señor, tuya es mi patria.
        
                                              SELVA YOLANDA RAMOS            



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