A QUIMILI
Mi canto se va del alma
Porque las siestas llegaron
A buscar sombras mezquinas
Bajo un quimil legendario.
Fantasmas sucios de barro
Son duendes carnavaleros
Danzan sin fin en los bailes
Viejos tiempos de “don Pedro”
El tren pitando se acerca
Medio cansado y lerdón
Y un revuelo de anfitriones
Gana sitio en la estación
De modulón, agüita dulce
Que los tachitos gotean
En algún carrito lento
Con una vara al costado.
Cuando apura el viento norte
Con tan molesta presencia
Un barrilete de sueños
Se enreda en mi alma y se queda.
José Sinesio Gómez.
(poeta Quimilense)
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