Hace un mes que llegamos a hogares, instituciones, comercios y recorremos las calles de nuestra ciudad.
En este pequeño lapso de tiempo hemos tratado de ser responsables y respetuosos en cada publicación, sin abandonar en ningún momento el pensamiento inicial de participar en el desarrollo de Quimilí y aportar la información necesaria para la integración de sus habitantes en cuanto a cultura, educación, salud, deportes y aspectos que nuestra sociedad reclama.
Seguramente todavía son muchos los que no conocen este medio gráfico local, pero estamos trabajando para poder llegar a todos y confiamos que pronto lograremos este anhelado deseo. Hemos recibido halagos y nos han marcado errores, comparaciones felices y desafortunadas. Las críticas, como decimos, fueron diversas, pero destacamos que bien intencionada y objetivas.
Desde la primera edición nos ha tocado informar, entre otras, algunas noticias lamentablemente tristes, profundas para los quimilenses, y para nosotros, quizás por se inexpertos editores, marcaron pautas, inquietudes y pensamientos que no podemos dejar de comentarles y trasladarles a Ustedes.
Dijimos anteriormente que fueron muchas las adhesiones para con la revista, demostrándonos que hay un pueblo atento, con conocimiento y sobre todo con presencia. Es esto justamente lo que nos hace reflexionar: en este mes han sucedido hechos gravísimos en nuestro pueblo como la pérdida de vidas inocentes que han desnudado falencias en empresas y organismos que rigen en nuestra sociedad, y aparentemente seguimos nuestro rumbo inalterable.
Entonces nos preguntamos: ¿Qué reacción tuvimos los quimilenses ante estos acontecimientos? o ¿Es que nada importa y todo sigue adelante?, ¿Actuamos como un pueblo solidario, organizado?, ¿Intentamos conocer qué medidas se toman para solucionar los aspectos que nos perjudican?, ¿Somos partícipes de nuestra realidad social?
A veces adoptamos una actitud que demuestra la existencia de un pueblo vivo y atento y otras increíblemente dejamos que las cosas sucedan y nos compartamos como espectadores silenciosos hasta permitir que nos atropellen.
¿No creen que es deber de cada uno de nosotros, concurrir a todo esfuerzo que tienda al mejoramiento de nuestro pueblo? y no caer en la apatía, en el desinterés de lo más preciado que tenemos: NUESTRAS VIDAS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario