lunes, 12 de enero de 2015

¿QUÉ PASÓ CON NUESTROS CLUBES? (20/06/2006)

¿QUÉ PASÓ CON NUESTROS CLUBES?
          
    Los clubes de barrio constituían, hasta hace no mucho tiempo, los centros nodales de nuestro pueblo, donde convergían el deporte, la cultura y el entretenimiento.
              Niños, jóvenes y adultos podían encontrar allí una verdadera opción para fortalecer o ejercitar el cuerpo y alimentar o recrear el espíritu.
              Hoy solo queda el esfuerzo incansable de unas pocas personas que siguen preocupándose por el deporte y creyendo que es posible aprovechar sanamente el tiempo libre, ya sea con el ciclismo, el fútbol o el básquet entre otros. Pero lamentablemente se encuentran solas sin un apoyo en serio de las instituciones deportivas, y el tiempo y el empeño que le ponen no alcanzan para cubrir tanta necesidad.
Resulta doloroso describir la situación actual de nuestros clubes, que han perdido o le hemos hecho perder el esplendor de años pretéritos y en algunos casos se han convertido en terrenos baldíos, baños públicos, casas de timba, lugares de citas o refugio de delincuentes que aprovechan la oscuridad y el abandono en el que se encuentran.
Solo basta recorrer las instalaciones de los mismos para comprobar esta realidad, de la cual pareciera que nadie pretende hacerse cargo, mientras sus estructuras se vienen abajo.
Es muy importante tener en cuenta que los clubes no solo representan los equipos de los cuales uno se dice hincha, sino que cumplen una función social mayor que tienen que ver con la revalorización de la cultura y la contribución a una vida más saludable.
Ante esto, las autoridades de gobierno, los dirigentes deportivos, socios y los vecinos en general, en un esfuerzo mancomunado, tenemos la obligación de devolverle el sentido a estas instituciones, que supieron engrandecer a nuestro pueblo durante tantas generaciones.
Para que esto se concrete hacen falta proyectos serios y viables, más personas responsables con ganas de trabajar, autoridades que se hagan eco de esta necesidad y la cooperación de todos y cada uno de nosotros los quimilenses.
Si logramos esta combinación de esfuerzos estaremos más cerca de la ciudad seria, pujante y sana que deseamos ser.
Hagámonos cargo.
EL PROBLEMA ES DE TODOS.


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