El pueblo de Quimilí y localidades vecinas vivieron con gran alegría las celebraciones de la primera Santa de América y Patrona de nuestra ciudad.
Cada día del mes de agosto se buscó profundizar, desde la Parroquia Santa Rosa de Lima, la espiritualidad de un pueblo que actualmente le cuesta encontrar respuestas a tantas realidades adversas.
Y así se fue preparando, como hace 76 años, para la gran fiesta en honor a Santa Rosa, que llegaría a su momento más emotivo durante la populosa procesión que partió desde la gruta que nuestra Patrona tiene en la entrada de la ciudad, hasta la Iglesia donde se celebraría la Misa presidida por el Obispo de la Diócesis de Añatuya Adolfo Uriona.
En el desarrollo de la procesión se expresó con gran entusiasmo que:
* Uno sólo es el Maestro y Pastor de todos, Jesús, y todos los demás somos Hermanos…
* Aceptamos vivir según el Evangelio de Jesús durante los días de la semana y cada domingo celebrar en la Eucaristía lo vivido en ella…
* Prometemos amar a cada miembro de la Familia, como el primer prójimo que Dios pone a nuestro lado…
* Trabajaremos para que la Parroquia sea una verdadera Familia, una sola comunidad que tiene a Dios por Padre, formada por muchas por muchas pequeñas comunidades de bautizados…
* Pondremos todos los medios a nuestro alcance, para que la Fe siempre esté unida a la Vida, la Vida al Anuncio y el Anuncio a la Celebración…
* Como padres de familia, conjuntamente con los padrinos y los catequistas, queremos ayudar a crecer en la Fe y en la Vida cristianas a nuestros hijos, asumiendo con responsabilidad la Catequesis familiar…
* Creemos que en la Iglesia no existe “la clase pasiva”, porque Dios llama a todos, y a todos confía una Misión…
* Nos comprometemos a no “criticar desde la vereda del frente” a la gente que participa activamente en la vida parroquial, sino a participar solidariamente con todos y para el servicio de todos…
* Preferiremos lo menos perfecto en Unidad, a lo más perfecto en discordia…
* Nos proponemos volver a empezar las veces que sea necesario, sin dejar jamás lugar al desaliento, al cansancio o a la deseperanza…
Ya durante la Misa, Monseñor Uriona en su omilía recalcó: “Hay un aspecto fundamental que debemos tener en cuenta cuando veneramos a la Virgen y cuando veneramos a los Santos; nosotros los vemos allá lejos muy alto y eso no es tan así. Tenemos que imaginar a Santa Rosa cerca de nosotros.
Cómo puede ser que una chica joven y bonita haya dejado todo para consagrarse a Dios, para vivir una vida de penitencia y oración, de ayuno de largas oraciones, de penitencias corporales.
Santa Rosa murió a los 31 años en la flor de su juventud, feliz de su entrega a Dios. Rosa descubrió el tesoro y dejó todo.
Esto nos enseña a nosotros que cada uno debe encontrar el tesoro y, el tesoro en nosotros, no será elegir el modo de vida que Ella vivió. A la mayor parte de nosotros Dios no nos llama a un lugar solitario para rezar, vivir en penitencia y en oración. Pero sí nos llama a encontrar el tesoro. Ese tesoro es una persona, es Jesucristo. Él nos encontró primero a nosotros y ahora quiere que nosotros lo encontremos a Él y Jesús entonces es capaz de cambiarnos la vida, la misma vida que vamos siguiendo como obreros, campesinos, amas de casa, como educadores. Pero encontrando el tesoro. Y para eso tenemos que hacer una experiencia de Jesús.
Concluida la misa se realizaron presentaciones artísticas tanto locales como provinciales culminando la jornada con fuegos de artificios.



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