sábado, 21 de febrero de 2015

Nuevamente está renovada la responsabilidad para el manejo de los destinos quimilenses. Editorial 16 de LEA Revista del Interior 01-11-2006

              Nuevamente está renovada la responsabilidad para el manejo de los destinos quimilenses.
              Este sistema democrático, todavía inmaduro, ofrece grandes sinsabores en la vida social. Quizás nos falta aprender y practicar el verdadero significado de la libertad. El fanatismo y la idolatría nos hace dependiente de lo que piensa el ídolo y el ídolo bien lo aprovecha, nos lleva por donde más le conviene personalmente a gusto y placer. Un poco puede que sea por la ingenuidad pero mucho más es por la complicidad.
El Señor Intendente debe afrontar un difícil camino no solo por las dificultades de hoy, sino porque se prevé aislamiento debido a la gran división social.
No obstante, alto es el porcentaje de condiciones favorables. Hay mucha capacidad, tener el gobierno de la provincia por la misma línea prolongada en afinidad nacional, nos hace avizorar marcadas luces de esperanza.
De todas maneras el asistencialismo político es uno de los factores más condicionantes para las gestiones de gobierno actual. Mucho cuerpo han tomado las ayudas sociales instaladas en el afán de dar respuesta al gravísimo problema de la pobreza, pero también es innegable el aprovechamiento de la opción para transformar la necesidad en el facilismo y la comodidad.
Otro factor no menos interviniente es el compromiso individual o sectorial. Gran cantidad de quienes forman parte de los modelos democráticos conocidos, demostraron apoyarse en la política, mucho más por ambiciones personales que por las que puedan responder a la sociedad.
Hay una cultura en este sentido.
La gran mayoría entiende que las posibilidades laborales están dadas casi exclusivamente por la vía política entonces las capacidades individuales no se desprenden ni se desarrollan. Es probable que las razones se encuentren en las limitadas experiencias y la falta de respaldo económico y de gestión, mantenga nuestra mentalidad en el fracaso precoz.
El gobierno provincial actual destella esporádicas señales indicadoras de atención a esta cuestión. Sabiendo que el trabajo es muy grande y requiere tiempo prudencial, el pueblo parece estar posado en la paciencia y la obra va contra reloj.
Por otro lado se evidencia una exagerada monotonía. Somos los santiagueños habitantes parecidos a los de varias décadas atrás. Con un poco más de cemento armando muros, un poco de tecnología y modas copiadas de no sé dónde. Estamos postrados como si la rutina tuviera que jubilarse. Levantarse, ir a trabajar, volver y hacer en tu casa las mínimas cosas para vivir. Nos hemos preocupado por pagar la TV, el teléfono, el equipo de sonido, la moto y el celular, para colmo en cómodas y eternas cuotas. Y no nos hemos preocupado por la vivienda, el trabajo, la educación y la salud, cuando estas son las que nos ponen de frente para crecer, superar y desarrollarnos.
El destino que nos espera es responsabilidad política pero también es VOLUNTAD DEL PUEBLO.


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