viernes, 13 de febrero de 2015

Educación en Quimilí 30-09-2006

¿VUELVE EL ANTERIOR SISTEMA EDUCATIVO?
              La Ley Federal de Educación no va a ser un objeto ajeno a la vida Argentina y se perfila como la próxima gran víctima, quizás como tantos otros modelos que han fracasado en nuestro país.
              Avezados en el tema seguramente no van a demorar en hablar de causas y consecuencias, por lo que indudablemente no podrán dejar de adjudicar responsabilidades.
              Desde que se sancionó, durante el gobierno de Carlos Menem, la Ley Federal de Educación tuvo actores que participaron directa e indirecta en la implementación de este sistema:
· Hubo un mínimo porcentaje de aceptación.
· Otro importante porcentaje de inaceptación, tanto, que en algunos puntos de la Argentina nunca se la implementó.
· Y el otro gran porcentaje atinó a obedecer la normativa como quien acepta una imposición.
Este último punto merece un párrafo a parte y del cual podemos quizás desprender dos grandes caminos que se intentaron hacer:
1.  Debido a la ausencia de conocimientos o por capacidades limitadas se ha truncado el surgimiento de fundamentos para cuestionar fuertemente un sistema tan amplio. Pero a su vez también tenemos que decir que fue muy difícil poder advertir un fracaso. La única referencia en aquel momento fue España. Desairados planteamientos en contra, nacieron básicamente de lo que  experimentaba aquel país europeo donde estaba marchando un modelo idéntico. Tampoco podemos negar una serie de fundamentos que ágilmente convencieron, como así también los compromisos que simplemente se asumieron pero no se cumplieron. Este sistema requería una profunda renovación que mal se interpretó. Se comenzó por los más chiquitos y se continuó paulatinamente, cuando se debió empezar por los más grandes; por aquellos quienes fueran los responsables del cambio, aquellos que primero debieron hacer propio el modelo para luego poder implementarlos, pero no fue así. ¿Cuántos docentes se aferraron al viejo sistema? Habrá sido por comodidad o desinterés, cualquiera, hoy explica el fracaso. Para colmo de males, en Argentina muchísimos aspectos no ofrecían ni siquiera las mínimas garantías, de hecho que los desfasajes políticos, económicos, sociales, culturales, han contribuido con el inminente derrumbe de las aspiraciones.
2. El otro gran camino fue la confiabilidad. Cuando alcanzamos el máximo de las inteligencias desarrolladas y las necesidades nos obligan a continuar, el acto seguido inmediato es depositar la confianza en alguien que decida por nosotros. Los argentinos tenemos esta costumbre, lo que a lo mejor deriva del nivel cultural, pero nunca va a dejar exentos a aquellos en quienes por considerarlos capaces, se deja la firme esperanza y tantas veces decepcionan. ¿A qué carro se subirán los actores? Es probable que sea elegido aquel cuyas decoraciones contengan las mejores frases. No vamos a descuidar al surgente inteligente que con palabras sencillas o difíciles resuma el pasado y configure el futuro, pero el centro de la cuestión nuevamente no ha de ser las teorías sino cuanto juega la realidad. Desde una oficina nada se cambia.
La Ley Federal de Educación esta en los umbrales del adiós, y cuando parta, no han de ser las evidencias del fracaso las que más pesen en su maleta de viaje, sino por ser responsabilidades ajenas, nunca las ha de cargar. Quedaremos los Argentinos otra vez con el sabor amargo e intentando volver a empezar.


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