sábado, 21 de febrero de 2015

Nuestra gente: Máximo Arturo Reyna 06-12-2006

                          El Señor Máximo Arturo Reyna, de 91 años de edad, domiciliado actualmente en la provincia de Buenos Aires, nos envió una carta en la que, entre tantas apreciaciones, nos narra como era nuestro Quimilí en los años “50”:
              Un 10 de julio de 1.953 llegué al pueblo de Quimilí, trasladado y ascendido para desempeñarme como Jefe de Correos. Vine acompañado por mi madre Doña Celina Laffont de Reyna y mi hermano José Antonio (Pepe), en el Tren de la Línea General Belgrano.
El tren llegó a las 2 de la madrugada y la luz eléctrica se cortaba a las 12 de la noche. En la estación solo se encontraba un hombre mayor con su carretilla, era Don Bautista De´ Lacroce (Italiano), quien se ofreció a llevarnos al único hotel que había  en aquel entonces: “Cadenas”.
Como en Quimilí, el 9 de Julio, se había organizado un baile social en la confitería de “Issámen”, al que concurrieron muchas personas que vinieron de otros pueblos, el hotel Cadenas estaba completo, al igual que la pensión de Don Belizán. Entonces fuimos a la Comisaría que quedaba en la misma cuadra y allí los agentes, quienes estaban sentados alrededor de una fogata, nos acompañaron muy amables hasta la pensión de Doña Amanda de Almendra, donde por fin nos instalamos después de caminar por las calles polvorientas y oscuras, varias horas y con las valijas en la carretilla de Don De´ Lacroce.
El Correo funcionaba en la Vieja Casona de la calle Sarmiento, hoy “Casa Blanca”; los empleados auxiliares eran el Sr. Villarroel, Modesto Gallardo Gutiérrez, Plutarco Arnaldo Olmos, Abdala Seú y René Soria.
Los carteros: Don Eladio Reynoso, Andrés Antonio Galván e Indalor Díaz; la correspondencia se la repartía a pie, uniformados, y el ordenanza era el Señor Héctor Quiña.
En esos años los auxiliares viajaban en los ramales que corrían a Campo Gallo, Las Tinajas y Weisburd, acompañados por Don Cecilio Chicote, quien llevaba diarios, revistas, remedios, etc.
 En los años “50” Quimilí no tenía colegios, ni hospital, ni clínicas, tampoco pavimento, ni rutas asfaltadas. Las dos únicas Escuelas eran la “Nacional Nº 149”, hoy “871 Virgen de Lourdes”, y otra muy pequeña la “Nº 198 Provincia de San Luís”.
La Sala de Primeros Auxilios funcionaba donde actualmente está el Hospital Bernardo Houssey y la enfermería estaba a cargo de la Sra. Margarita Ponti de Lody y del Sr. “Cacho” Barrera.
Los dos médicos que habían eran el Dr. Giménez y el dr. Colomer. La Partera era Doña María Ponce. Había dos farmacias: la del Farmacéutico Ernesto Mazoud y la del Farmacéutico Teodoro Seisdedos.
La Biblioteca pública “Sarmiento” era un medio cultural y social muy importante, a la que concurrían niños, jóvenes y adultos. Su presidente era Doña Juanita Seisdedos.
La Parroquia santa Rosa de Lima estaba a cargo del padre Luís Zarantonelo, quien recorría el pueblo rodeado de niños.
Ocupé el cargo de Vocal en la Comisión Cooperadora de la Escuela 198 Provincia de San Luís y en la Biblioteca Sarmiento.
Recuerdo de aquella época a los Señores: Juan Iraolagoitía, a su hermano Sastre, Antonio; a Emilio Arias, Luís Manzino, Narciso Nasif Saber, Walter Larrudee, José Caminero, Alfonso Racich, José y Pedro Gelid, Don Gelmino Martini y a la Familia de Don Lázaro Villaverde.
En este pueblo conocí a mi esposa Andrea Villaverde. Después de varios años me trasladaron a Salliqueló (Pcia. De Bs. As.) y luego a San Fernando (Bs. As.) donde me jubilé el 12 de Octubre de 1.976.
Quimilí es una ciudad a la que quiero mucho por todos los recuerdos vividos y por eso la visito todos los años.
Aprovecho para saludar a los que hacen Revista L.E.A. por la función social que cumplen y, a todos los que me recuerden les dejo un saludo fraterno y cordial.

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