156 ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO
DEL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN:
El jueves 17 de agosto se conmemoró un aniversario más del fallecimiento del General José de San Martín. El acto central en su honor se llevó a cabo en la Plaza que lleva el nombre del Libertador y fue organizado por el Colegio Secundario Agrotécnico Quimilí y P.C.T.B.I.
Las actividades comenzaron con la recepción de Autoridades a partir de las 10 de la mañana; ubicación de la Banderas de Ceremonia; entonación del Himno Nacional Argentino; minuto de silencio; oración por la Patria dirigida por el Padre Guillermo; ofrenda floral; palabras alusivas a cargo del Profesor Diego López; entonación de la marcha de San Lorenzo; agradecimientos y finalmente desconcentración.
La presencia de público, como en casi todos los actos patrios, fue escasa. Demostrándose nuevamente la apatía de la población para con estos tipos de reconocimiento a nuestros héroes.
SAN MARTÍN
Un 17 de agosto de 1.850 pasa a la eternidad un hombre que dejó su marca en el corazón de todos los americanos: El Padre de la Patria, el General José de San Martín, figura indiscutible e irremplazable de nuestra historia.
Ciento cincuenta y seis años de su desaparición física, continúa vigente como digno modelo de ser imitado. Su calidad humana, la modestia y el trato igualitario dispensado a todos, son la marca sanmartiniana que impera en nuestra memoria.
Fue un joven coherente con sus ideas, sencillo, muy estudioso, responsable y dedicado. Su espíritu de entrega lo condujo por los ideales ligados al bien común y al bienestar general, dejando de lado egoísmos e intereses personales.
Nació en Yapeyú, provincia de Corrientes, fue el hijo menor de 5 hermanos. Luego viajó a Madrid donde tuvo una formación integral: estudió esgrima, poesía, dibujo, retórica, matemática, historia, geografía y varias lenguas. Todo ello lo utilizaría en su vida adulta para engrandecer a nuestra patria y guiarla por el camino de la independencia.
Cuando regresó a nuestro país tenía una idea genial: sacar a los españoles del norte de Argentina y preparar un gran ejército para cruzar los Andes y liberar Argentina, Chile y Perú.
San Martín fue mucho más que un héroe. Como padre vivió pendiente de cómo educar a su hija, por eso redactó las Máximas para ella, consejos en los que dejó impregnado su carácter, temple y amor desinteresado.
Lejos de su tierra añoraba volver a su patria, pero las luchas civiles hicieron imposible su regreso. A pesa de este dolor estuvo siempre preocupado por los problemas de América.
Murió modesta y austeramente, tal como había vivido, en Boulogne Sur-Mer (Francia), en compañía de su hija y su yerno.
Hoy me viene a la memoria una frase de Francisco Bernárdez que dice: “No hay argentino que no sienta dentro del alma la virtud de su recuerdo”.
Doctora María Elena Álvarez Menéndez
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