lunes, 2 de febrero de 2015

131 AÑOS DE SERVICIO A LOS POBRES: EXIGE UN BUEN TEMPLE DE VIRTUD. (07-08-2006)

"Las Hermanitas de la Cruz”
              Esta frase que nosotros los quimilenses utilizamos para referirnos a esta Institución, es sin lugar a duda una expresión in-disimulada de semejante afecto en reconocimiento a tan magnífica obra que desde el año 1.969, las religiosas llevan adelante en nuestro medio.
              Ellas son la compañía de las Hermanas de la Cruz, una institución fundada por Sor Ángela de la Cruz en el año 1875. Desde entonces crecieron en número y en obras por supuesto.
En su visita a España el P. Rafael Antonio Navarro estuvo en la compañía y habló sobre la necesidad de religiosas en estos lugares, fue suficiente para que muchas de ellas se ofrecieran a venir. El Señor las eligió y por gestión del Obispado de Añatuya, se embarcaron a suelo santiagueño.
Su labor es un “trabajo bajo tierra”, la Madre así lo quiso imponiéndoles los siguiente: “el fin que nos proponemos es hacernos pobres con los pobres para ganarlos a Dios; y los pobres están tan oscurecidos que nadie se ocupa de ellos. Pues así debemos ser nosotras, estar escondidas y oscurecidas trabajando siempre debajo de tierra”.
Un Quimilí pobre, escasísimo en agua, calor excesivo, polvareda y fango de enorme espesor cuando llueve; abundantes animalitos de convivencias desagradables como arañas, víboras, nubes de mosquitos,... pero nada de esto desanimó a las Hermanas que se ofrecieron entusiastas, aspirando todas a ser elegidas.
Porque... abrirse a misiones, llevar la caridad de Cristo, a aquellos hermanos nuestros tan necesitados de todo... de instrucción, hábitos de trabajos, civilización cristiana, amor fraterno... derrochar con ellos las delicadezas del corazón, sabiendo que lo que hacemos con ellos lo hacemos con nuestro Señor...
Innumerables gestiones preliminares al viaje; se cristalizaron al fin, en la salida de este Barcelona el día 26 de enero en el vapor Julio César de las 5 Hermanas elegidas. Llegando a Buenos Aires el 10 de febrero, donde las esperabas el Señor Vicario de Añatuya, religiosas y sacerdotes españoles conocidos, recibiendo de todos hospedaje y delicada atención. Allí precisaban gestiones que las retuvieron hasta el día 20, en que salieron para su futura residencia.
Este final de viaje lo hicieron en tren; llegaron a Añatuya el día 21 y siguieron para Quimilí, donde tuvieron un caluroso y entusiasta recibimiento, por parte del pueblo quimilense. Bajan a la iglesia, saludando al Señor y por un alta voz anunciaron al pueblo la llegada e invitando para la tarde al recibimiento oficial.
Las esperaba un gran campo de apostolado, atender un dispensario donde colocaban inyecciones a los enfermos, repartían medicinas y practicaban cirugías sencillas, visitas diurnas, velaban por los enfermos, enseñaban catecismo a los niños, reuniones a los jóvenes, pedían limosnas, daban la comunión...
Cuando llegaron era el Obispado quien las tenía que sostener. Después la gente vio su labor; desde ese entonces son los comerciantes, las personas que disponen de recursos, los bienhechores quienes les ayudan y colaboran y a su vez, con lo que reciben ayudan a los más necesitados produciéndose una corriente de caridad.
Ser en el mundo un testimonio de desprendimiento, de pobreza, de humildad, que llame un poco la atención entre tanto egoísmo, lujo y despilfarro.
Proteger y enseñar a la niñez abandonada: crearles un ambiente donde crezcan con alegría y esperanza. Tarea urgente que ocupa a las Hermanas de la Compañía de la Cruz, por los rincones de España, Italia y Argentina, ellas quieren llevar la caridad cristiana a todos los que sufren y lo hacen con su entrega personal y generosa.
“Una vida de auténtica pobreza, que te deja libre de todo para entregarte a todos: la pobreza llevada a su mayor perfección pone al alma en una desnudez tan completa de lo terreno, que parece que no toca con los pies a la tierra”
(Santa Ángela, Carta Anual 1.916)
Actualmente en Quimilí atienden a 19 chicas discapacitadas y 160 alumnas en la escuela.
Con mucho beneplácito recibirían medicamentos, leche, alimentos, frazadas y colchones, Alimentos y elementos estos de mucha necesidad en el hogar
Las fotografías 1 y 2 fueron tomadas y reproducidas del diario español “el Correo de Andalucía” del sábado 13 de diciembre de 1.969, medio este que en páginas especiales dio difusión a esta obra en la Diócesis de Añatuya


No hay comentarios:

Publicar un comentario