miércoles, 11 de enero de 2017

RECONOCIMIENTO A LA TRAYECTORIA DOCENTE: Cristina Leturia de Beggeres -23-12-2006-

RECONOCIMIENTO A LA TRAYECTORIA DOCENTE:
              El trabajo educacional implica una enorme responsabilidad social, es por ello que quien elige la tarea de enseñar debe hacerlo con gusto y dedicación.
              LEA, Revista del Interior entrevistó a Cristina Leturia de Beggeres, quien ejerció la docencia por más de cuarenta años y desde muy joven. Realizó sus estudios en la ciudad capital y posteriormente el destino la condujo a la ciudad de Quimilí, en donde transmitió sus conocimientos a varias generaciones de niños y jóvenes.
              Recientemente jubilada, accedió gentilmente a nuestras preguntas.
              LEA:¿Cómo fueron sus comienzos como docente?
C. L. de B: Para hablar de mis comienzos tenemos que ver como era el sistema educativo antes. En cinco años de Secundaria teníamos tres años de ciclo básico y podíamos optar por continuar con el bachillerato o directamente el Magisterio, por lo tanto terminado el quinto año egresábamos con el título de Maestro Normal Nacional. Entonces yo terminé la secundaria con dieciséis años de edad y al año siguiente empecé a trabajar como maestra de grado, iniciando al mismo tiempo mis estudios en el profesorado para Jardín de Infantes.
Comencé en la docencia el 1 de Junio de 1964 en la Escuela Laprida de la ciudad de Santiago Del Estero. Ese año empecé a dar clases en Junio, al año siguiente lo hice en mayo y después siempre de marzo a diciembre.
LEA: ¿Por Qué decidió ser Maestra Jardinera?
C.L. de B: Tenía dos opciones. En la parte humanística estaba un poco desorientada porque había dos cosas que me gustaban; seguir el profesorado de letras o inclinarme para lo que ya estaba haciendo que era la docencia en los niños más pequeños.  A mí siempre me gustó la Literatura-contaba con un título de profesora de Declamación-es decir que tenía una previa al respecto, pero lo que a mí nunca me gustó fue la Gramática, la entiendo pero no era de mi agrado. Esto me llevó a inclinarme por el Profesorado de Jardín de Infantes.
LEA: ¿ Cómo continúa su dedicación a la docencia?
C.L. de B: Una vez que tengo el Título de Maestra  Jardinera empiezo a trabajar con dos suplencias muy cortas en la ciudad de Santiago; me caso y aterrizo en Quimilí y a partir de ahí comienzo a trabajar en el Jardín de Infantes como única actividad. Con el tiempo, luego de varios años, el Colegio Secundario Mariano Moreno se queda sin Profesora de Inglés. Yo había realizado estudios hasta el cuarto año de Inglés, entonces como había muchos chicos que iban a pedirme que los ayudara, sobre todo en los exámenes; un día aparecieron el Padre Eduardo y el Padre Víctor pidiéndome que me haga cargo de esas horas. Apoyándose en que no había terminado el Profesorado, pero contaba con la capacitación docente que se necesitaba.
Entonces ahí comencé, un poco con miedo, por que la verdad que estudié Inglés como una satisfacción personal, pero nunca pensé en dedicarme a enseñar esta materia.
LEA:¿ Hubo algún cambio para ud. A partir de ese momento?
C.L. de B: Indudablemente, hubo cambios en mí y en toda la familia, porque significó estar durante veintitrés años ocupada a la mañana y a la tarde, sin poder brindarle demasiado tiempo a mis hijos.
LEA: ¿ Ud. También trabajó en el Profesorado y en la Escuela de Música Santa Cecilia?.
C.L.de B: Si, esta fue otra circunstancia especial para mí. Yo tengo algunos conocimientos de música, porque mi madre, como somos siete hermanos; se encargó de tenernos ocupados y nos hizo estudiar Inglés, Declamación, Danzas Clásicas, Españolas, Folclore y también Piano o guitarra.
Es así como el Padre Alfaro me pide que colabore con él, ya que no le alcanzaba  su tiempo. Entonces suplía algunas partes ayudándolo con los más chicos en la escuela de música y después en el profesorado dando algunas ideas de música.
LEA: ¿Qué cargo desempeñaba antes de jubilarse?
C.L. de B: Antes de Jubilarme continuaba con mis cátedras de Inglés, con menos horas que antes, porque al independizarse el jardín pasé a ocupar la dirección del mismo. Entonces ello me demandaba más tiempo y tuve que disminuir las horas en el colegio.
LEA: ¿Qué diferencias encuentra en la docencia de antes con la de hoy?
C.L.de B: Hablando del nivel inicial. Yo pertenezco a la tercera promoción del primer  Profesorado de Jardín de Infantes, que se abre en Santiago. Nos encontrábamos en una situación que teníamos que recurrir a bibliografía no específica, entonces teníamos que hacer un trabajo casi de investigación. Dicho de otra manera, nosotros teníamos que buscar los recursos, las ideas, inventarnos material. Yo ahora veo que de los profesorados salen un po

 quito mal acostumbrados a buscar, a comprar ciertas enciclopedias, publicaciones y simplemente copiar de ahí; Entonces me parece que se pierde la creatividad, porque no todos los grupos son iguales ni las zonas en donde están ubicados los jardines tienen las mismas características.
              Entonces creo que no se puede copiar sino que es necesario adaptar y yo veo mucha copia.
              LEA:¿Cree que influyó  en la tarea del docente, la desvalorización que vive desde hace tiempo?
              C.L. de B: Seguramente. Pero yo estoy convencida que más allá de las circunstancias que te rodean, como en todos los ámbitos de la vida, nadie te va a dar tu lugar, ni siquiera un título te va dar un lugar. El lugar te los das vos y con las armas que tienes. Si es cierto, el ambiente influye pero uno llega a determinada edad en donde dice esto no me gusta, yo voy para aquí. Entonces actúas con tus convencimientos y formándote vos tu propia escala de valores. La autoridad no se impone, se la gana. Es decir que cada uno es artífice; aunque la sociedad haya perdido la importancia de los valores, aunque hoy todo sea más Light; yo creo que es la conciencia de cada uno la que va a encaminar la propia vida.
LEA:¿ Ud. Ya sentía la necesidad de jubilarse?
C.L. de B: Después de más de cuarenta años de trabajo me encontraba en una situación, que como yo digo, hace años que estaba esperando retirarme.
Es decir que cuando me acercaba a estar en condiciones legales de jubilarme, se me escapaba la oportunidad, porque se modificaba la ley y nos vivían cambiando las reglas de juego. Así me pasé más de diez años, hasta que ahora reducen la edad y ya me encuentran con un año más. Venía de un año y medio de mucho trajín trabajando a la mañana, a la tarde y a veces a la noche en el profesorado. Mis huesos, mis nervios, mi paciencia me avisaron que me abandonaban. Entonces debí tomar la decisión de tratar seriamente mi problema de salud, y con la posibilidad de iniciar los trámites con ese adelanto de la edad; tuve la licencia que en verdad necesitaba.
LEA: Usted enseñó en diferentes niveles educativos. ¿En Cuál se sintió mejor?
C.L. de B: Indudablemente en el que me he preparado, en el nivel inicial. Es el nivel que más satisfacciones me ha dado, en dónde me sentí  más cómoda justamente por estar mejor capacitada.
LEA: ¿ Qué va a extrañar de la docencia?
C.L. de B: Sinceramente voy a extrañar la parte humana, el poder intercambiar opiniones, ideas y compartir circunstancias de nuestras vidas. Los recreos en el colegio, y en el jardín, la hora de entrada y de salida.
LEA: ¿ Cuál es el balance que hace al final de su actividad como docente?
C.L. de B: En mi caso creo que hay muchas cosas que conseguí hacer, otras que quedaron en el camino, sobre todo por ahí afloran algunas cosas que pude hacerlas mejor y que por diferentes circunstancias uno no logró plasmarlas. Porque eso de sacarse la mochila y dejarla en la puerta de la escuela, es una utopía. Uno va a trabajar y por más que quiera abstraerse de los problemas que tiene en otro ámbito, muchas veces no puede hacerlo. Pero considero positivo el hecho de haber tenido trabajo siempre y de haberme encontrado con amigos, con colegas, además de la satisfacción tan grande de descubrirme al final de mi carrera laboral, siendo compañera de ex-alumnos del jardín.
En el final de la entrevista la Sra. Cristina de Beggeres agradeció a todos los docentes que supieron recibirla con tanto cariño en esta ciudad, demostrándole en sus comienzos una amistad sincera, y que se prolongaría a través del tiempo. Además, recordó con nostalgia su llegada a Quimilí, sus miedos, la escuela en aquel momento, las imágenes y anécdotas de esta hermosa profesión que marcó su vida pero que desde ahora comenzará a ejercer desde otro lugar.

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