miércoles, 11 de enero de 2017

DOCTRINA DE LA IGLESIA SOBRE LAS RIQUEZAS:

DOCTRINA DE LA IGLESIA SOBRE LAS RIQUEZAS:
              “... Una cosa es tener derecho a la posesión de dinero y otra es tener derecho al uso del dinero como uno quiere. La propiedad privada es un derecho natural del hombre y ejercer ese derecho como miembros de la sociedad, es no solo legal sino absolutamente necesario.
              Pero si la cuestión es cómo se debe usar las posesiones de cada uno, la respuesta es: el hombre no debe considerar sus posesiones materiales como propias de él, sino como común de todos, para compartirlas sin duda cuando otros están en necesidad. De manera que los ricos de este mundo deben dar sin tacañería, abundantemente según sus posibilidades. Verdaderamente ninguno está mandado a distribuir a los demás lo que razonablemente requieren sus necesidades y su familia; ni tampoco dar lo que razonablemente se requiere para guardar convenientemente su condición de vida; porque nadie debe vivir de otra manera que convenientemente. Pero cuando ha sido proveído lo que la necesidad pide, y se piensa que ya ha sido tomado lo necesario para su buen pasar, es un deber dar al necesitado lo que sobra.
Y esto es un deber, no de justicia (excepto en casos extremos), sino de la caridad cristiana, un deber no avalado por la ley humana. Pero las leyes y los juicios humanos deben asentarse en las leyes y juicios de Cristo, el Dios verdadero, que de muchas maneras impele a sus seguidores a practicar la limosna: “-es mejor dar que recibir; y aquel que contará como bueno lo hecho al pobre porque es hecho a El mismo y contará como malo el rechazo del pobre porque es rechazarlo a El mismo también”- Lo que hiciste con el menor de mis hermanos, conmigo lo hiciste.
Resumiendo: todo lo que el hombre ha recibido de la bondad Divina, que es una abundante parte de bienes temporales, bien sean externos y materiales, o dones de la mente, los ha recibido para usarlos y perfeccionar su propia naturaleza, pero al mismo tiempo para que él los cumpla, como un sirviente de la providencia de Dios, para beneficio de los demás. “El que tiene un talento” decía San Gregorio Magno, que no lo esconda; el que tiene en abundancia, que le ayude a él a actuar con misericordia y generosidad; el que tiene arte y destrezas, que ponga todo de su parte para compartir el uso y la utilidad de sus dones con su vecino”. 
(Papa León XIII, Encíclica “Rerum Novarum” 1891)

No hay comentarios:

Publicar un comentario