LA LLUVIA Y EL VIENTO ENEMIGOS DE LA POBREZA:
La falta de planificación en el ordenamiento habitacional y la proliferación de barrios emergentes pone, a buena parte de la población de Quimilí, en condiciones de vulnerabilidad sanitaria y ambiental y, en consecuencia, en un peligro permanente para el desarrollo de sus vidas.
Esto que habíamos anticipado varias ediciones atrás se hizo, tristemente, realidad el día 7 de diciembre cuando las lluvias intensas y el fuerte viento causaron inundaciones y daños de consideración en las viviendas de los asentamientos periféricos de nuestra ciudad.
Los 90 mm de lluvia caídos en menos de una hora bastó para inundar los barrios de las zonas más bajas de nuestro pueblo y, al cabo de dos horas y 140 mm de pluviosidad, los desagües de la ciudad quedaron colmatados. De esta manera cientos de familias fueron damnificadas con pérdidas totales o parciales de techos, paredes y otros bienes, pero sin tener que lamentar, gracias a Dios, víctimas fatales.
La acción desde el municipio fue inmediata, con movilización del personal hacia las áreas afectadas y realizando las primeras asistencias a las personas con mayores afecciones. Por su parte el intendente José Gelid, que se encontraba en la ciudad de Santiago del Estero, realizó las diligencias necesarias para que la ayuda desde el gobierno provincial, a través del Ministerio de Acción Social, llegara en lo inmediato con colchones, plásticos, alimentos y asistencia sanitaria.
El llamado de atención ya está hecho ahora es tiempo de instrumentar las soluciones de fondo para atender las necesidades habitacionales de Quimilí.
Desde el gobierno hay aparente disposición para hacerse cargo de la situación emergente, solo habrá que esperar que las medidas sean las adecuadas para resolver los problemas de fondo, que tienen a la pobreza como principal abanderada.

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